La Utopía

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No se cuantos centenares de folios habré rellenado con el tema de la necesaria unión de los cazadores, ni me acuerdo cuantos artículos y editoriales tengo publicados sobre esto o donde esté incluida esa idea de la necesidad de la unión de los sectores de la caza para ocupar el puesto que nos corresponde en la sociedad.

Los que conocemos la historia reciente de la caza sabemos que ha habido intentos de aglutinar a todo el sector para defender nuestros intereses, si unas cuantas experiencias todas ellas infructuosas ¿Por qué?
Lo primero es que, particularmente creo que nunca ha existido una conciencia clara de lo que significa la unión del sector, y lo que es peor, que no se tiene fe sobre el posible alcance de esta unidad. Y mientras que no se hagan las cosas teniendo la convicción absoluta de lo que se hace, del por qué se hace y del para qué se hace, el fracaso siempre estará llamando a las puertas.

Hay otro parámetro que el sector nunca ha tenido en cuenta, y es que para combinar todos y cada uno de los diferentes componentes sectoriales del mundo de la caza no basta con firmar un papel de compromiso. Hay que ceder cuotas de poder, hay que perder una parte de la individualidad –puñetera individualidad que nos caracteriza- en beneficio del colectivo. Además hay que ser conscientes de que esa pérdida, en principio difícil, es enormemente beneficiosa para todos y que, al final, se obtienen más beneficios reales.

Y todos los intentos anteriores fracasaron siempre porque una parte del conjunto sectorial no quiso, ni entendió, que la tópica frase “la unión hace la fuerza” es una realidad, y se desgastaron en luchas de poder y en las cuotas de participación, sin importarles demasiado que, el hecho final, la defensa de la caza, era lo más importante, ya que sin ésta todo lo demás es “papel mojado”.

También hay otra parte que siempre ha propiciado el fracaso y que, aunque se cuenta poco con él, es actor fundamental del reparto, el cazador. Porque en esta “bendita piel de toro” la gran mayoría del colectivo de los cazadores no ha presionado desde la base para que la unión del sector sea una realidad. Ha preferido protestar en círculos de amistades antes que hacerlo ante sus representantes –a través de sociedades, federaciones, asociaciones etc.- sin implicarse activamente en la lucha. Ha optado por la comodidad de decir “que lo hagan ellos” para después criticar con ferocidad a los que, con sólo su ilusión y nada de apoyo, han intentado trabajar en pro de la idea.

Antes de terminar, quiero dejar bien claro que soy un convencido de la necesidad de la unidad del colectivo, del asociacionismo, y que no vierto críticas sobre la posible creación de un órgano federado de poder, todo al contrario. He participado activamente y hasta donde he podido, en la creación y en comités de alguno de los intentos anteriores, por lo que conozco muy de cerca lo que hasta ahora se ha “cocido” en ellos. Pero ello no quiere decir que haya cambiado mi forma de pensar. La unión es necesaria, y si esta se realiza será indicativo de que las cosas están cambiando para bien.

Pero hasta el momento, esta idea sigue siendo una auténtica utopía, porque no creo que tengamos la suficiente educación, conciencia y preparación para alcanzarla, muy a pesar mío (y de todos, claro está)
Mientras la prensa se seguirá cebando sobre todos nosotros intentando manejar el mundo de la política como si fuera su coto privado. Y nuestra imagen ¡por los suelos!

JOAQUÍN ESPAÑA
(DIRECTOR DE LA REVISTA CLUB DE CAZA RGA)